Fischeri

Agapornis fischeri

Agapornis fischeri
Clasificación: Psittaciformes, Psittacidae
Zona geográfica: Tanzania
Tamaño: De 13 a 16 cm

 

Biología

         El Agapornis fischeri fue descubierto por el Dr. Fischer en 1886.

            El hábitat de este pequeño psitácido se extiende originalmente por la zona norte de Tanzania, a través de las vastas llanuras de la sabana seca que rodean la zona sur del lago Victoria segundo lago de agua dulce más grande del mundo, en elevaciones situadas entre los 1100-2200m (África Oriental-Central). Está presente en praderas despejadas o con algunos árboles dispersos, tales como acacias o palmeras, y en zonas arbustivas como la sabana espinosa. También se encuentra en áreas cultivadas donde existan algunos árboles. Se alimenta de semillas que busca en el suelo. Probablemente también de frutos y brotes. En ocasiones se alimenta en zonas agrícolas, causando daños principalmente en cultivos de mijo y maíz. La especie forma normalmente pequeños y ruidosos bandos de hasta una veintena de ejemplares, aunque pueden formar también grandes bandos de centenas de individuos en las zonas de cultivo. Generalmente sedentaria, puede realizar algunos movimientos locales de carácter nómada o estacional. En ocasiones forma bandos mixtos con A. personata.

Cría durante los periodos secos de enero y febrero, abril y también junio y julio. Nidifica en huecos de árboles, en agujeros de barrancos, en la base de las hojas de palmeras y probablemente también ocupa nidos de tejedores. En cautividad hace puestas de tres a seis huevos, incubados durante poco más de veinte días, saltando los pollos del nido al cabo de unos 40 días.

Distribución

            La especie es propia del norte de Tanzania. Su área de distribución llega por el norte hasta los márgenes e islas del lago Victoria y los parques de Serengueti y Arusha. Por el sur llega hasta los distritos de Tabora y Singida. La especie puede verse también, al oeste, en la parte oriental de Ruanda y Burundi, pero seguramente como introducida. La especie ha sido introducida en diversos puntos de la costa de Tanzania y Kenia (poblaciones híbridas con A. personatus), así como también en algunos puntos del interior. Introducida también en Francia, donde se ha establecido.

Gustav Fischer

Gustav Adolf Fischer (3 de marzo, 1848, Barmen - 1 de noviembre, 1886, Berlín) fue un explorador alemán de África.

Biografía

            Nació en Barmen en 1848. En 1876 acompañó a la expedición para la exploración de África oriental de Clemens Denhardt a Zanzíbar, donde se estableció como médico, y en el año siguiente exploró Witulandia y el sureño pueblo oromo. En 1878 él continuó su viaje hacia Wapokomoland y a lo largo del Río Tana hacia Massa. Con el patrocinio de la Sociedad Geográfica de Hamburgo visitó a al pueblo masái en 1882 y penetró desde la desembocadura del Río Pagani hacia el Lago Naivasha. Los masái lo previnieron de seguir avanzando. Equipado con fondos del hermano de Wilhelm Junker, un explorador el cuál con Emin Pasha y Gaetano Casati se perdió en las provincias de Ecuatoria, organizó una expedición de ayuda la cual sin embargo fue obligada a retornar después de alcanzar el Lago Victoria. Poco después de su regreso a Alemania en 1886 murió de una fiebre biliosa contraída durante su viaje. Él es reconocido en los nombres de un número de animales, incluyendo el "inseparable de Fischer", Agapornis fischeri.

Descripción

            El Agapornis fischeri mide entre unos 13-16cm dependiendo un poco del porte del animal. Su peso es de 42-45 gr y la esperanza de vida en cautividad es indefinida variando en función a la calidad de vida alcanzada por el animal, por lo general ronda en torno a los 15-20 años (en un pájaro sano y bien asistido durante su vida). En su mutación ancestral tiene el dorso, pecho y alas de color verde. La máscara, que abarca el babero, lores o mejillas y la frente tiene un color muy intenso anaranjado. En la parte posterior de la cabeza se puede observar un manto de color verde oliva y marrón que empieza desde la mitad del ojo y se extiende progresivamente hacia la nuca disminuyendo su intensidad y apagando el anaranjado de los lores cuanto más hacia la nuca. El ojo está rodeado por un anillo ocular peri oftálmico de color blanco, el pico es de color rojo intenso, la rabadilla es de color azul violeta y tanto las patas como las uñas tienen un color grisáceo, estas últimas con algo más de intensidad. El color de los ejemplares jóvenes, por lo general, es algo más apagado que el de los individuos adultos al menos hasta la primera muda a los 5 ó 6 meses de edad. Esta especie no presenta dimorfismo sexual, lo que significa que a simple vista no podemos diferenciar individuos machos de individuos hembras, por lo que es necesario recurrir a una prueba de ADN para asegurarnos casi al 100% del sexo del animal.

Alimentación

            Su alimentación en libertad está basada en semillas verdes, frutas, brotes, bayas, mijo, maíz, trigo, etc.

            En cautividad su alimentación a base de semillas mixtas tales como: mijo amarillo, alpiste, mijo blanco, avena sin cáscara, mijo japonés, semilla de cártamo, trigo sarraceno, arroz Paddy, avena, semilla de cáñamo, linaza, conchas de ostra, etc. y granulados compuestos por vitaminas, aminoácidos y minerales.  Se ve complementada con productos artificiales tales como la pasta de cría o el pienso extrusionado. Las semillas germinadas también es un buen complemento a la hora de la crianza ya que aportan gran cantidad de energía a los pichones recién nacidos y las digieren mejor por su ternura. Su laboriosa preparación puede hacer que algunos criadores no las usen. Los prebióticos y las enzimas digestivas también son utilizados como complemento a la hora de la crianza para aumentar el índice de pichones por nido. Estos productos vienen bien en alguna ocasión pero no se debe abusar de ellos.

Reproducción

            En libertad, los Agapornis fischeri crían muy bien en colonia. A la hora de nidificar buscan cavidades en los árboles más cercanos (suelen ser árboles altos) que rellenan de diversos materiales como, por ejemplo, ramas silvestres. La hembra transporta el material fresco hasta el nido y poco a poco lo va confeccionando. Cuando el nido está terminado es cuando la hembra se dispone a poner los huevos que posteriormente incubará. Las puestas o nidadas suelen tener de 3 a 6 huevos, habiendo casos excepcionales en los que se supere esta cantidad con alguno más. Estos huevos son depositados en el nido a días alternos, pudiendo llegar a distanciar en el tiempo el primero del último hasta en más de 10 días; del mismo modo nacerán las crías. Si las condiciones son optimas, la temperatura y humedad dentro y fuera del nido son las correctas y no surge ningún contratiempo, al cabo de unos 21-23 días, los primeros pichones empiezan a eclosionar y a salir del cascarón. En cautividad, los Agapornis fischeri pueden criar tanto en jaulas individuales como en voladera. A la hora de nidificar, se les proporciona un nido de madera de unas dimensiones amplias para que puedan estar a gusto en él. Como material de nidificación se les suele proporcionar hojas de palmera (evitando la Cycas Revoluta que puede resultar venenosa al ingerir ciertas cantidades), de sauce, de olivo, etc. Del mismo modo que en su estado en libertad, la hembra transporta el material hasta el nido con el pico para después colocarlo distribuyéndolo en su interior. Las puestas en cautividad suelen ser más prolíficas que en libertad y el índice de pichones suele ser algo más alto. Los días de incubación pueden variar un poco debido a las condiciones en el ambiente, principalmente a la humedad y la temperatura.

Pasta de cría, fruta fresca y algo de verdura, agua limpia y fresca, hueso de sepia o jibia seca y germinados…complementarán a la mixtura como alimentos para que los polluelos puedan ser criados sin carencias vitamínicas y minerales...

Comportamiento

            Es un ave ejemplar como mascota, pero hay que tener cuidado con sus compañeros de hogar, ya que es muy territorial y no se lo pensara dos veces antes de atacar a otra ave que no sea su pareja, con la cual, crea un gran vinculo. Principalmente las hembras, en época de cría y con nidos a su alcance, potencian sus hormonas sexuales y su índice de “celo” alcanza su máximo esplendor por lo que se vuelven más territoriales y agresivas de lo normal. Hay que tener especial cuidado al meter nuevos agapornis en una zona en la que ya habiten otros, ya que los antiguos inquilinos tienen la jaula o aviario como propio y los visitantes, por lo general,  pueden ser rechazados. Por ello se recomienda tener paciencia y dar un tiempo de adaptación o cuarentena en el que, tanto los nuevos como los antiguos ejemplares del lugar, puedan verse y oírse antes de mantener un contacto físico. Una buena práctica puede ser mantenerlos en jaulas separadas, pero una al lado de la otra o en la misma jaula pero con un separador de rejilla intermedio, así deberían estar unos días/semanas, entre los cuales y solo mediante supervisión podrán tener algún contacto físico temporal, hasta estar seguro de que no hay riesgo alguno de agresiones. Es imprescindible eliminar todo tipo de juguetes y otros cachivaches, especialmente nidos que pueden empeorar la situación social de ambos individuos.

Emplazamiento

            Si queremos un Agapornis fischeri como mascota, hay infinidad de jaulas que se pueden adquirir, o incluso fabricar nosotros mismos si tenemos tiempo, paciencia y sobretodo somos un poco manitas. A la hora de comprar o fabricar una jaula hay que tener en cuenta algunos factores base:

            El tamaño, mientras más espacio tenga la jaula, mejor. Es de muy a tener en cuenta que los Agapornis suelen ocupar el mayor espacio posible en su vuelo horizontal y nunca vertical por lo que una jaula alta estaría menos aprovechada que una más baja pero más ancha en la que poder realizar sus vuelos o saltos largos entre las perchas colocadas. En la jaula vertical pasarían la mayor parte del tiempo arriba bajando únicamente si los comederos y bebederos se encuentran situados en la parte inferior. La altura les proporciona un estado de relajación y tranquilidad, sintiéndose más seguros y protegidos. Suelen ser los más fuertes o los cabecillas del grupo los que acaparan las zonas más altas de dichas pajareras, voladeros, etc. Es fundamental que en las jaulas conste un lugar habilitado para una o varias bañeras que les proporcionen agua limpia y fresca a diario (a los Agapornis, les encanta bañarse, incluso en pleno invierno), también se puede hacer sitio, si el espacio lo permite, para la colocación de alguna rama natural (que les encantará picotear y destrozar afilando y fortaleciendo sus picos); imprescindible, colocar perchas de distintos grosores y a distintas separaciones, mejor cuanto más lejos unas de otras para ejercitar los músculos e incitarlos al movimiento y los grandes saltos; si se puede elegir, los barrotes han de ser  horizontales (trepan mejor que por los verticales); se puede proporcionar algún juguete que no por ser más caro, será mejor: una gruesa cuerda de pozo colgando con algunos nudos les proporciona mucha diversión, un tubo por el que puedan pasar también, columpios... echa a volar tu imaginación, eso sí, evitar los espejos u otros reflectantes o en los que puedan verse reflejados. Si hacemos un aviario, debemos recordar no poner demasiadas parejas, sino, tendremos un problema con las disputas entre ellos por el territorio; igual pasa con los nidos, debemos colocar al menos el doble que de parejas se disponga en el habitáculo, a ser posible que todos estén a la misma altura y con las mismas medidas. En caso de criar distintas especies, es recomendable que cada una esté en distintos aviarios, sino es posible que se mezclen y den lugar a híbridos: “emparejamientos de dos especies que dan lugar a pájaros que no se pueden catalogar en ninguna de las dos progenitoras por llevar sangre de ambas, esto podría alterar la pureza de las especies, principalmente cuando se cruzan agapornis de anillo ocular peri oftálmico entre sí que dan lugar a híbridos fértiles. El cruce de especies de anillo peri oftálmico con especies sin anillo peri oftálmico no generan problema alguno ya que sus descendientes serán estériles con lo que no seguirán criando y por consiguiente la hibridación no se propagará en generaciones futuras”. Si el aviario es de exterior ha de tener un refugio para dar cobijo los días de frío y lluvia en el que han de estar los nidos y la comida. Si por el contrario, criamos en jaulas, unas medidas aceptables serian 80x40x40, pero recuerda que mientras mayor sea, mejor estarán ellos. En época de cría, los Agapornis deben tener a su disposición ramas de palmera, de sauce, de olivo, de bambú..., este será el material de construcción para el nido, un nido interior o exterior a la jaula que puede medir 20x20x28 aprox.

Mutaciones

            En los últimos años son cada vez más y más las mutaciones que van apareciendo entorno al Agapornis fischeri. Algunas por medio de transmutaciones de otras especies como por ejemplo del A. personatus o del A. lilianae y otras simplemente por casualidad. Algunas de las mutaciones del A. fischeri son: slaty, edged, dec, pastel, arlequín dominante, arlequín recesivo, misty, euwing, bronze fallow, pale fallow, lutino, albino, etc. También nos podemos encontrar con combinaciones de dichas mutaciones como es el arlequín slaty, el pastel-ino, el pastel-dec, etc. Cada una de esas mutaciones se puede dar tanto en linea azul como en linea verde y también cabe la posibilidad de introducir factores de oscuridad, sf y df, “d” y “dd”. La mutación más reciente es la euwing que surgió en el 2004 en casa del criador holandés Piet Verhijde. En ejemplares ancestrales, esta mutación se caracteriza por el color mostaza en su y por una marca en forma de V en la parte trasera del pájaro.

Protección

            Protegida por la convención CITES, constando en el anexo II (especies que pueden llegar a estar amenazadas por un comercio sin control). Clasificada por la IUCN y BirdLife International como especie amenazada. La especie era muy común en el pasado, pero a partir de los años 1970 sus poblaciones sufrieron un grave declino debido a las capturas masivas destinadas a la exportación de ejemplares vivos. En 1987 fue el ave que sufrió un mayor volumen de comercio mundial como ave de jaula, siendo su principal destino los países europeos. En la actualidad su población total puede ser de menos de 100.000 ejemplares. La especie es localmente común en las reservas, pero escasa en el resto de su área de distribución. A pesar del solapamiento de su distribución con la de A. personata, no parece darse hibridación, tal como ocurre en algunas poblaciones introducidas.